Ecosistema

Mucho se habla de los famosos ecosistemas de innovación en el mundo y se estudian cuáles han sido los factores que los han llevado al éxito. Estos son hubs de creación e innovacion constante, donde prima la interacción entre los diferentes actores de forma sinérgica y continua.

En un entorno de competencia global y aumento de la complejidad tecnológica, donde los ciclos de innovación son cada vez más cortos, crear comunidades que vivan una verdadera cultura colaborativa y que sean la base para avanzar en ámbitos concernientes a la sociedad del conocimiento, es vital para dar origen a ecosistemas de innovación y emprendimiento.

Ya no se trata sólo de generar innovaciones, sino que el desafío está en ayudar al desarrollo local y finalmente crear capacidad y cultura para hacerlo constantemente.

Cualquier estudio sobre creatividad e innovación pone de relieve la importancia de diversas perspectivas en la búsqueda de soluciones novedosas. Dado que empresas lidean con problemas de toda índole, y en muchos casos con problemas no muy bien definidos, se hace aun más dificil identificar las preguntas y soluciones adecuadas. Dentro de este contexto es imprescindible poder disponer de alianzas e interacción con colaboradores y agentes de todo tipo, logrando soluciones disruptivas e innovadoras, gracias a enfoques intersectoriales y trasversales.

Las alianzas e interacción entre grandes compañias, startups, emprendedores, centros de investigación, universidades y estudiantes para crear ecosistemas de i+d+I, se han vuelto factores decisivos de éxito en la implementacion de verdaderos ecosistemas de innovación y en la solución de problemas de la industria.

Para esto se debe gestionar la innovación como un proceso abierto de captación, creación y explotación de conocimiento donde las claves son la confianza y el sentido de comunidad.

Cabe destacar que incluso cuando las asociaciones innovadoras surgen orgánicamente, no son fáciles de sostener y desarrollar. Una de estas barreras puede estar conformada por la falta de espacios de ‘unión’, generando un desafío espacial, lo que hace menos probable que la información y las ideas fluyan a través de estas instituciones. Es en esta búsqueda de creación de confianza donde la proximidad, tanto emocional como física, juega un papel preponderante. Para esto es que se hace imprescindible poder contar con ‘lugares de encuentro’ o espacios colaborativos donde los diferentes actores puedan interactuar y aprender de si mismos, lo cual se traducirá en nuevas ideas, descubrimiento de nuevos desafíos y creación de soluciones en conjunto, a través de experiencias transformadoras y el trabajo de equipos multidisciplinarios.

Si queremos que nuestros países avancen hacia economías basadas en innovación y emprendimiento, una cosa es segura: tenemos que aprender a colaborar más y mejor.

Esto en si representa un desafío, especialmente dada la falta de confianza existente. Sin embargo es fundamental que entendamos que debemos dejar atrás nuestros miradas individualistas, y nos enfoquemos en conectar con el “otro” y el entorno para contribuir con el conocimiento colectivo. De esta manera estaremos dando los primeros pasos para empezar a crear un verdadero ecosistema de innovación y emprendimiento basado en la verdadera colaboración.

 

 

Referencia bibliografica

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